comunicacion

Como nos comunicamos con los más pequeños es primordial para que se lleve a cabo un buen crecimiento, ya que no solo comunica nuestra palabra, sino también nuestro cuerpo y nuestra energía. Montserrat Fabrés, miembro del seminario de reflexión sobre los principios del Instituto Pikler-Lóczy de Rosa Sensat, nos habló sobre la comunicación y nos hizo pensar sobre nuestra práctica comunicativa en las aulas. A continuación intentaremos trasmitir las ideas extraídas del curso Repensant la comunicació, hablaremos de cinco aspectos: comunicación y vínculo, proximidad, manos y palabra.

Entendemos la comunicación como el eje central de la relación con los más pequeños. La comunicación nos permite comprender al niño y a su vez crear un vínculo con él.

COMUNICACIÓN Y VÍNCULO

  • Para que exista una buena comunicación es necesario crear un vínculo que proporcione seguridad, confianza y que permita un buen desarrollo del pequeño.
  • Debemos comprender a cada niño y niña de forma individual, entendiendo y comunicándonos como el necesita. Cada persona tiene una forma de ser y debemos adaptarnos a su individualidad, solo atendiendo su persona podemos crear un buen vínculo.
  • Es importante centrarnos en lo que hacemos para comprender porqué actuamos de cierta forma con un niño o niña. Valorar si lo que hacemos es lo correcto y, en caso de no llegar al niño o niña suficiente para crear un buen vínculo, reflexionar para entender que sucede y mejorar la relación.

PROXIMIDAD

  • Durante las primeras edades los niños y niñas no se sienten parte de un grupo, es por eso esencial dirigirnos a ellos de manera individual y cercana.
  • Debemos comunicarnos sin invadir el espacio del pequeño. Igual que los adultos, necesitan su espacio y no todos reciben de la misma forma la proximidad. Debemos respetar la distancia apropiada para comunicar de forma cálida y con respeto.

MANOS

  • Las manos deben asegurar, tienen que coger al niño sin tocar demasiado fuerte, ya que les daría miedo y dolor, ni demasiado flojo, ya que no les daría confianza.
  • Las manos acompañan la acción y a veces tienen más fuerza que la palabra. Mostrar al pequeño nuestras manos abiertas les incita a venir y sentirse acogidos.
  • Cuando la mano adulta toca un objeto, este coge más relevancia. Si un niño o niña llora porque quiere un coche y le decimos coge aquel otro, posiblemente no hará caso; pero si le decimos coge éste y se lo ofrecemos, será bien acogido por él.

PALABRA

  • La palabra no es importante en sí misma sino por lo que representa en la relación con el niño o niña.
  • Tendemos a llenar el silencio con palabras y no es necesario. El exceso de palabras puede cansar al pequeño y predisponerlo a no escuchar.
  • Debemos vigilar en que situación hablamos, ya que podemos interferir en la concentración del niño o niña. Si está jugando solo, no es necesario hablar, con la mirada es suficiente, y si necesita palabras él mismo nos lo hará saber.
  • Dirigirnos por el nombre les hace ver que están presentes.
  • Explicarles que estamos haciendo permite al pequeño participar, a la vez que le da seguridad. Debemos explicarle que hacemos para que participe si él quiere, sin exigir.

Es importante crear un buen vínculo con cada niño y niña para que se desarrolle de forma harmónica y la base es la comunicación. Si vemos que la comunicación con un pequeño sufre de interferencias, ya que no siempre es fácil llegar a todas las personas, debemos analizar la situación, escuchar al niño y a nosotros mismos para poder cambiar y mejorar la comunicación.

¡Recuerda! Escucha el cuerpo de cada niño y niña, actuando acorde con sus necesidades y su individualidad.

tampo marta

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