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¡Bienvenidos de nuevo! Después de unas bonitas y merecidas vacaciones regresamos de nuevo. En el cole ya nos estamos preparando para el nuevo curso, un curso con nuevos niños y niñas, nuevas aventuras y sobretodo nuevos aprendizajes. Pero la vuelta al cole no siempre es fácil y menos para los más pequeños. Además son muchos los niñas y niños que empiezan la aventura por primera vez, es por eso que algunos coles hacen el periodo de adaptación. ¿En qué consiste dicho proceso? ¿Quiénes son les destinatarios? ¿Qué beneficios aporta a papás, mamás, niños, niñas y educadoras? Hoy en Daddum os daremos nuestra opinión.

¿Qué es el periodo de adaptación?

El periodo de adaptación consiste en una etapa de socialización en la que el niño o niña pasan de un entorno familiar conocido a uno totalmente desconocido. El periodo de adaptación se realiza de forma paulatina para que el pequeño vaya conociendo y familiarizándose con el entorno escolar y los adultos que tendrán cura de él.

¿Cómo se realiza?

La realización varia en función de cada centro, pero la idea es que el pequeño venga al centro con un familiar, que se quedará durante un rato y se irá, dejando al pequeño solo en el centro. Cada día el adulto aumentará el tiempo en que el pequeño se queda solo. Así pues el primer día puede ser quince minutos, el segundo media hora, tercero una hora, cuarto 2 horas etc. hasta que se quede la jornada escolar.

¿Qué aporta?

Muchas veces pensamos que el proceso de adaptación es para los pequeños, pero consideramos que también beneficia a los papás y mamás, así como a los educadores y las educadoras.

Papás y mamás: muchos de ellos es la primera vez que se separan de su pequeño y encima deben confiar su tesoro más preciado a adultos que tansiquiera conocen. La adaptación permite realizar esta separación de forma gradual e ir conociendo de manera más individualizada al adulto que acompañará a su hijo o hija a lo largo del curso.

Educadores y educadoras: es cierto que están acostumbrados a tratar con niños y niñas; no obstante cada pequeño es único y el periodo de adaptación permite conocer de forma más individual a cada niño y niña para establecer un vínculo que será la clave para dar la seguridad necesaria para el aprendizaje.

Aspectos a tener en cuenta

  1. Hablar con la educadora. Debemos mostrar al pequeño que existe una relación con el adulto, que confiamos en éste para que esté a su cargo. Hablar con naturalidad, trasmitirá al niño o niña seguridad.
  2. Separarse poco a poco. Es muy probable que el pequeño se agarre a nosotros en un inicio, debemos de acompañarle en la separación, haciendo uso de un juguete o elementos que le den ganas de explorar pero con la seguridad de tenernos cerca.
  3. Explicarle que ahora vuelves. Cuando creemos que el niño o niña está “preparado” para quedarse solo, le explicamos que vamos a irnos a dar una vuelta y enseguida volvemos, que juegue tranquilo con la educadora (la llamaremos por su nombre para crear proximidad).
  4. Decir adiós. Es muy importante despedirnos del pequeño, decirle adiós, aunque llore debe saber que marchamos ya que si lo dejamos jugando cuando se da cuenta que no estamos es peor para él.
  5. No mirar a atrás. Una vez nos hemos despedido nos vamos, aunque se nos rompa el corazón por su llanto debemos seguir ya que tarde o temprano nos tenemos que marchar y alargarlo es más duro para el pequeño.

Cada niño y niña es único, por eso el tiempo que necesitará para adaptarse también es único e individual. Hay quien en dos semanas ya se sentirá como en su casa y quien necesitará meses para coger confianza en los adultos, los compañeros y el espacio.

¡Recuerda! No compares y dale a tu hijo el tiempo que necesite.

tampo marta

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