sucio

Las vacaciones de verano están al llegar y con ellas largas horas de entretenimiento, excursiones y tiempo libre. Los niños y niñas quieren, y necesitan, jugar, moverse y explorar el entorno. Muchas veces su motivación y sus ganas de explorar se ven condicionadas por la actitud adulta; quien quiere controlar la situación creando un ambiente seguro que dificulta el conocimiento del entorno por parte del niño. En este artículo hablaremos de la importancia de dejar que el niño se ensucie, entendiendo este ensuciar como el reflejo de un aprendizaje.

¿Qué les aporta ensuciarse?

  • Conocer las propiedades del entorno: manipular y explorar el entorno permite conocer sus cualidades y propiedades. Por ejemplo, cuando un niño mezcla agua con arena hace barro, añadiendo más agua verá que la mezcla se vuelve más líquida o a la inversa, conociendo así sus propiedades.
  • Conocer las propias posibilidades: cuando experimentan lo hacen con todo el cuerpo, lo cual les permite ir adquiriendo un mejor conocimiento propio.
  • Desarrollar la motricidad fina: con la experimentación realizan acciones que permiten el desarrollo de la motricidad fina. Por ejemplo coger la arena con una cuchara y llevarla hasta un cubo.
  • Desarrollar la motricidad gruesa: explorar el entorno fomenta el desarrollo de la motricidad gruesa, el andar por distintas superfícies como las piedras de un río o correr sobre la arena, permite un ejercicio motriz en el que se pone a prueba todo el cuerpo.
  • Aprendizaje más significativo: la interacción y exploración del entorno permite al niño adquirir nuevos aprendizajes de forma real y más significativa. Podéis descubrir más sobre este tema en el artículo sobre el aprendizaje significativo.

Aspectos a tener en cuenta

  • Menos alergias: hay estudios que demuestran que los niños y niñas que entran en contacto en las primeras edades con diferentes microorganismos transforma las bacterias en guardianes de salud. Por contra, los niños con poca o nula exposición a los gérmenes son más propensos a desarrollar futuras alergias o asma.
  • Boca medio de exploración: en las primeras edades los pequeños se encuentran en la etapa oral, por lo que la boca es su principal fuente de exploración. Debemos dejar que exploren a través de ella, velando siempre por su salud, ya que es a través de esta que percibe las cualidades del mundo que le rodea.
  • Experimentar con los cinco sentidos: los niños y niñas experimentan con los cinco sentidos y debemos dejarles que interaccionen con el entorno con todo su cuerpo. Andar descalzos, oler la arena, entre otras acciones, les permite un mayor conocimiento del mundo.

Papel del adulto

  • Ropa cómoda: ponle ropa cómoda y que no te preocupe ensuciar, facilitando así su libre acción y descubrimiento.
  • Muda de repuesto: si realmente te preocupa que tu niño o niña se muestre sucio ante la sociedad, lleva siempre una muda de recambio para que este “limpio” cuando deseas.
  • Observa: déjalo actuar, pero manteniendo siempre una actitud observadora para poder velar por su seguridad. Debemos dejarlos hacer libremente, pero a la vez no podemos perder de vista a los pequeños con el fin de evitar situaciones peligrosas.

Olvidaros pues de crear entornos artificiales, donde el niño o niña manipule únicamente sus juguetes de plástico, de escasa calidad sensorial y más que conocidos para él. Está bien crear un entorno seguro, poniendo por ejemplo una toalla sobre el césped, pero a la vez debemos permitir que ande encima de él más allá de la limitación de la ropa.

¡Recuerda! ¡Un niño o niña sucio es un niño/a que ha jugado, experimentado y aprendido!

tampo marta

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