dormir

El descanso y el sueño son necesidades básicas debido que contribuyen en la recuperación de energía y participan en el proceso de maduración y desarrollo de los sistemas funcionales. Debido a la separación que conlleva para el niño o niña, a veces el irse a dormir es un momento difícil y que se alarga en el tiempo, debemos acompañarles siempre de la manera más calmada y comprensiva posible, para darles la seguridad que necesitan.

El sueño en función de la edad

  • 0-3 meses: duermen gran parte del tiempo (16-17 horas diarias) divididas en 10 nocturnas (la mayoría no las duerme seguidas) y las restantes en dormidas diurnas de 2 horas aproximadas.
  • 3-12 meses: poco a poco necesitan menos dormidas diurnas.
  • 12-36 meses: duermen una vez al día, después de la comida, disminuyendo progresivamente las horas que necesitan dormir durante el día.
  • a partir de los 3-4 años: las horas de sueño nocturno tiene que ser entre 10-11 y se puede mantener la siesta si es preciso.

¿Cuál es el papel del adulto?

  • Modelo: debemos enseñar buenos hábitos referentes al momento de dormir.
  • Seguridad: para descansar tranquilos y conseguir un clima adecuado debemos transmitir la seguridad necesaria para que el niño o niña se relaje.
  • Actividades: leer un cuento o cantar una canción ofrece al niño una estructura previsible y tranquilizadora que le ayuda a dormirse.
  • Rutina: el momento de dormir no es solo el hecho de acostarse, también implica un antes que permite anticipar al pequeño que se irá a la cama y prepararse para ir. Por ejemplo: lavarse los dientes y hacer un pipí.
  • Horarios: debemos de acostar a los niños y niñas en horas similares, que tengan unas pautas de sueño claras y coherentes a lo largo de toda la semana, brindándole así un sueño de mayor calidad y reparación.
  • Situación: a los adultos nos gusta tener nuestro propio espacio para dormir y los niños no son distintos. Es importante que tenga su propio espacio y se lo sienta suyo, que el sitio donde duerme (sea donde sea) no cambie de forma constante, proporcionándole mayor seguridad.

Aspectos a considerar:

  • Objeto transición: debido al momento de separación, entre pequeño y adulto, que conlleva en las sociedades occidentales el momento de ir a dormir, podemos usar un peluche, manta o objeto blando para que se sienta en contacto y le dé calidez.
  • Oscuridad y luz: a diferencia de las dormidas diurnas, por la noche hay oscuridad absoluta, lo cual ayuda al pequeño a diferenciar entre sueño y vigilia.
  • Silencio y ruido: igual que con la luz y oscuridad durante el día hay más ruidos que por la noche, ayudando también a la diferenciación entre sueño y vigilia.

Debemos tener en cuenta que cada niño y niña tiene su propio ritmo y necesidades. Hay niños que necesitaran descansar más y otros menos, que se acostaran antes o se levantaran más tarde. Debemos marcar unos horarios a la vez que tener comprensión que no todos tenemos la misma profundidad de sueño ni las mismas necesidades de dormir.

Todo el mundo cree saber lo que más conviene y las mil y una soluciones para que el pequeño duerma toda la noche, pero debemos considerar que somos seres individuales y lo que sirve para uno no es generalizable, paciencia a los papás cuyos pequeños se despiertan hora tras hora, a la larga todos conseguimos un ir disminuyendo las veces que nos despertamos.

¡Recuerda! Dormir es una necesidad básica, no prives a ningún niño ni niña de su momento de descanso, les da fuerza para seguir jugando y aprendiendo.

tampo marta

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