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Las nuevas tecnologías son una realidad en nuestras vidas diarias y, como es obvio, dan su acto de presencia en el día a día de los más pequeños. Según la academia americana de pediatría se aconseja no exponer a ningún tipo de pantalla a niños menores de 2 años; y entre los 2 y 7 años  no deberían ver la TV más de 1 o 2 horas diarias, sin recomendar el uso de consolas u ordenadores excepto para fines académicos.

En Daddum consideramos que, teniendo en cuenta la gran presencia de las tecnologías en la sociedad, es difícil excluir al niño de su uso, ya que forman parte de su vida y futuro. No obstante, a continuación mencionamos algunas pautas de actuación que debemos contemplar.

  • No al uso libre: el niño o niña no debe acceder al uso de móviles, tabletas o otros dispositivos cuando a él le apetezca. Debe quedar claro que el control de los dispositivos lo tienen los adultos y que, en particular móvil y tableta, es una herramienta de uso adulto. Es por eso que será el adulto quien decidirá cuando se la cede y delimitará su uso.
  • Trabajo previo: debemos ser los adultos quien, previamente, hemos mirado que aplicación o vídeo mirará nuestro hijo/a, ya que no todo lo que sea animado es apto para pequeñas edades.
  • Filtros: los dispositivos cuentan con modo niños para poder controlar el acceso a los distintos aplicativos. Debemos hacer uso de él para garantizar el buen uso del aparato por parte del pequeño.
  • Horarios: es importante establecer horarios que delimiten tanto los momentos en los que se pueden utilizar las nuevas tecnologías, como la duración de su uso.
  • No es el método fácil: en los momentos de cura, hábitos o rutinas debemos priorizar el contacto y comunicación con el niño o niña. A veces hay ciertos momentos, principalmente el comer, en los que se ofrece al niño el móvil o la tableta para facilitar que coma y evitar un “mal rato” para el adulto. El niño debe de comer siendo consciente del acto de comer y de los alimentos que come, y eso con un aparato que le hipnotice no es posible. Brindemos para que los momentos de cura sean situaciones ricas en comunicación, agradables y conscientes para que tome consciencia de sus acciones y a la larga sea autónomo.
  • No es sustituto del juego: los niños y niñas necesitan jugar con todo lo que conlleva, desde poner a prueba sus propias posibilidades motrices, hasta desarrollar su imaginación, pasando por el desarrollo cognitivo, el aprendizaje causa-efecto, la coordinación óculo-manual y la experimentación, entre otros. Eso es posible mediante un juego libre que surja de sus necesidades e intereses, así como de su propio proceso madurativo.
  • “Instrumento de aprendizaje”: es cierto que existen muchas aplicaciones destinadas al aprendizaje y adquisición de nuevos conocimientos. Su uso puede ser útil a partir de cierta edad (4 o 5 años). No obstante, en los primeros años de vida aprendemos a través de la manipulación, experimentación y la interacción directa con los objetos que nos rodean. Así pues, no tiene sentido enseñarle a un niño o niña los colores a través de una aplicación, cuando podemos ir mostrando y mencionando todo el arco iris en  nuestro día a día con un hoy ponemos la camiseta amarilla, ¿qué prefieres la pelota verde o azul? , y así son infinidad de situaciones contextualizadas y significativas para el pequeño.
  • Móvil o tableta de juguete: es cierto que las nuevas tecnologías no se pueden obviar de la vida del pequeño. Entonces, igual que le compramos un coche de juguete, una cocinita o una escoba, podemos comprarle una tableta o un móvil de juguete para que haga su propio juego simbólico. No os preocupéis que si no se lo compráis utilizará cualquier objeto y, gracias a su gran imaginación, lo convertirá en un dispositivo.

Evidentemente siempre hay excepciones y debemos ser conscientes de la gran oportunidad de comunicación que nos ofrecen las nuevas tecnologías para los niños o niñas que tienen dificultades en este ámbito; la facilidad de adquirir conocimientos en niños mayores; o la rapidez de realizar intercambios comunicativos; entres otros. Debemos hacer pues un uso responsable y tener presente que todos los excesos son malos.

¡Recuerda! Durante las ocho horas que pasan en la escuela infantil, en la mayoría de estas, los dispositivos tecnológicos no tienen cabida, aún así los niños y niñas juegan, se divierten y son felices.

tampo marta

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