El sábado 16 de abril asistimos a la segunda sesión del curso Un camí vers l’autonomia (Un camino hacia la autonomía), realizado por la Associació de Mestres Rosa Sensat, esta vez dedicado al movimiento.

El niño o niña nace “programado” para moverse, nace con un impulso vital para moverse y desarrollarse. Se dice que es necesario dejarlo moverse libremente para ser y pensar. Si le damos libertad será independiente al adulto y a la larga será un niño más competente y más confiado en sí mismo. En cambio, si forzamos posturas, como sentarlo en una edad inmadura, estamos alimentado la dependencia hacia el adulto y no permitimos que sea él solo quien vaya resoliendo pequeñas dificultades (como hacer un pequeño desplazamiento para coger un juguete) que le daran sensación de éxito personal.

¿Qué necesita para un buen desarrollo motor?

  • Ropa cómoda: que le permita una libertad de movimiento.
  • “Calzado” apropiado: en cualquier movimiento entra en juega la fuerza del pie, es por eso que, en la mayoría de lo posible, ir descalzo facilitará al niño o niña a moverse y tomar conciencia de su propio cuerpo. También pueden servir unos calcetines que le permitan que el pie entre en juego al moverse.
  • Suelo sólido: un suelo sólido le permite sentir un mayor nombre de apoyos, ya que si es un colchón blando se hunden algunas partes y no facilita dicha conciencia. Por otro lado el suelo solido le dará más seguridad ya que será más estable y le permitirá tomar conciencia de todas las partes del cuerpo que entran en juego para realizar cada uno de los movimientos.

Papel del adulto

  • Controlar: debe controlar el espacio para asegurar que sea segura y permita el movimiento.
  • Acompañar: a través de las miradas, sonrisas, escuchando, o su simple presencia, debe acompañar el niño y darle confianza.
  • Disponible: es necesario estar siempre disponible, mostrar una actitud abierta y accesible.
  • Doble visión: tener siempre en cuenta tanto la individualidad como el grupo. Dedicar miradas y momentos individuales a cada niño y niña sin perder de vista la visión grupal.
  • Normas: las normas dan seguridad y es necesario que pongamos unas normas para que, teniendo en cuenta estas, puedan desarrollarse de forma segura.
  • Intervención: observar antes de intervenir para dar tiempo al niño a buscar alternativas a la situación. Por ejemplo si le cae una pelota antes de recogerla esperar a como reacciona porque tal vez busque estrategias para recuperarla por si solo.

Nos han parecido dos sesiones muy interesantes, donde hemos aprendido mucho sobre cómo respetar al niño y niña. Nos vamos con nuevos aprendizajes y con una bolsa cargada de bibliografía para seguir formándonos que, más adelante, compartiremos con vosotros.

Os dejo una fotografía de las piedras y dedicatoria que nos regalaron.

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El mejor tesoro que los adultos pueden ofrecer a los niños y niñas es el tiempo. Cuando estamos convencidos de que lo que importa no es llegar a una meta, sino recrearse en los procesos. Trueba, B.

tampo marta

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