El sábado 9 de abril tuvimos el placer de asistir al curso Un camí vers l’autonomia (Un camino hacia la autonomía) organizado por la asociación de maestros Rosa Sensat y realizado por las profesionales Montserrat Miró y M. Rosa Ferri.

Esta primera sesión iba enfocada al concepto autonomía: qué es, cuál debe ser el papel del adulto, qué aporta en los niños/as y los señales de una buena autonomía. La teoría se daba partiendo de los principios del instituto Lóczy.

¿Qué entendemos por autonomía?

Entendemos autonomía como la libertad de autogovernarse, con leyes propias, sin menguar la libertad de los otros. La clave de la autonomía no radica en el fin, en el logro, sino en lo exitoso que haya sido el camino de aprendizaje.

Cuando le dejamos actuar por iniciativa propia aprende a…

  • Observar el entorno y los objetos.
  • Utilizar todo su cuerpo.
  • Modificar sus movimientos.
  • Conocer los límites.
  • Confiar en él y sus propias acciones: porque lo hará por si solo.
  • Resolver situaciones: al hacerlo él solo podrá volver una y otra vez donde estaba, sin necesitar ayuda.
  • Situarse en relación al adulto: donde le dé seguridad para seguir jugando.

Papel del adulto

  • Observar: nos permite saber qué sabe hacer, cómo está y qué necesita. Observando podremos acompañarle y darle lo que necesita. Por ejemplo: un niño que quita las fotos que tenemos colgadas a la pared con celo, necesita algo para quitar y poner; podemos pegar las fotos con velcro, satisfaciendo, así, su necesidad.
  • Lenguaje: Hablar siempre en positivo, haciéndole saber qué sabe hacer y qué ha pasado. Nunca mencionar que es lo que no sabe hacer, ni anticipar qué podría pasar.
  • Ser paciente: antes de actuar debemos detenernos, esperar, dejarle hacer. Por ejemplo: si a un niño se le esconde un coche bajo un mueble y solo gimotear ya se lo damos, no daremos tiempo a que sea él mismo quien busque una solución autónoma para resolver la situación.

Signos de una buena autonomía

  • Interacciona con los otros niños y adultos.
  • Participa.
  • Nos muestra lo que sabe hacer.
  • Puede modificar nuestro trabajo (por ejemplo nos pide que le cambiemos el pañal en una nueva posición).
  • Nos observa y/o nos hace preguntas.
  • Se sale de la norma (a veces necesita verificar la norma)

¡Falsa autonomía!

Si hacen las cosas muy pronto es debido a nuestra exigencia, porque han aprendido a confiar en nosotros y a hacer lo que les pedimos para satisfacernos. No es un aprendizaje real, partiendo de su iniciativa y su capacidad, sino una “domesticación”. Esta actitud puede llevar a una dependencia, a un niño inseguro y sin iniciativa, que espera siempre la orden del adulto para actuar.

un cami vers autonomia

¡Recuerda! es importante dejarle actuar autónomamente y crear un vínculo de confianza para que el aprendizaje sea activo, continuo y surja de sus propios intereses y posibilidades.

 

tampo marta

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