Los días 26 y 27 de febrero Daddum tuvo la oportunidad de asistir en las VIII Jornades de reflexió: psicomotricitat i escola organizadas por el grup de recerca en educació psicomotriu de la UAB y realizadas a la Universitat Autònoma de Barcelona.

Las jornadas iban centradas en el movimiento como pilar fundamental en el desarrollo humano. Para argumentar dicha afirmación tuvimos el placer de escuchar a grandes profesionales del ámbito: Dr. Ramon Maria Nogués, Teresa Godall, Lurdes Martínez, Xavier Forcadell y Josep Rota. Cada uno de los ponentes nos habló sobre el movimiento desde su especialidad; a continuación interconectaré las ideas percibidas, y mis conocimientos previos, con el fin de mostrar la importancia del movimiento en el desarrollo humano y cuál debe ser nuestro papel entorno a este.

El movimiento en el desarrollo humano:

  • No hay vida sin movimiento: nuestro cuerpo se mueve interna y externamente, un movimiento que viene dado por naturaleza, de manera espontánea, que nos posibilita la vida.
  • Nos expresamos a través del movimiento: el movimiento inicialmente es físico, pero va evolucionando hacia un movimiento psíquico.
  • Cuerpo y mente forman una unidad: pensamos y aprendemos a través de todo el organismo. Sin el input del cuerpo nuestra mente sería incapaz de sentir y percibir; no obstante también es gracias a nuestra mente que actuamos y nos expresamos. No podemos desvincular estos dos conceptos, pues van unidos y, juntos, forman la unidad de la persona.
  • El movimiento permite al niño reasegurarse: a través del movimiento el niño o niña se reasegura y le permite encontrar su propio equilibrio.

Algunas recomendaciones sobre nuestro papel:

  • Crear un entorno óptimo: el movimiento es espontáneo, nos movemos por naturaleza. Pero, si creemos que el niño es capaz, podemos intervenir para fomentar un mayor movimiento y autonomía, preparando un entorno con posibilidades. Por ejemplo, si tumbamos a un bebé en una colchoneta muy blanda su cuerpo se hundirá en ella y no facilitará el movimiento, es mejor un colchón más duro que posibilite mayor movimiento. O, con niños de 1-2 años sería ideal tener en su día a día muebles para trepar, que permitan encontrar su equilibrio.
  • Libertad de movimiento: debemos permitir que los niños y niñas, sobretodo durante los primeros años, tengan libertad para moverse, dejándoles jugar y experimentar desde la posición que ellos deseen.
  • Aprovechar cada elemento del entorno: la disposición de los muebles y otros elementos es clave en el desarrollo motriz. Así pues si a un niño que esta preparado para andar le colocamos objetos a distintas alzadas, y no todos al suelo, fomentaremos su interés por ponerse de pie.
  • Evitar los acompañamientos innecesarios: debemos dar seguridad pero también permitir al niño el movimiento libre. Cuando proponemos un entorno debemos contemplar libertad de posturas y movimientos para explorar: de pie, tumbado o como le apetezca.
  • Respetar el movimiento del niño: tenemos que comprender que el desarrollo motor es gradual, siguiendo la ley próximo distal. Así pues debemos contemplar dicho desarrollo y no forzar ningún movimiento. Si el niño o niña aún no se sienta solo es porqué no tiene la fuerza muscular necesaria; tenemos que respetar su ritmo.
jornades
Daddum presente a las VIII Jornades psicomotricitat i escola (UAB)

¡Recuerda! Si el movimiento es vida, déjalo vivir.

 

tampo marta

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