¿Qué haces con los niños de 0 a 3 años? Los niños de 0 a 3 años tienen un gran potencial para aprender cosas nuevas día tras día. A esa edad no sólo aprenden a gatear, andar, correr y saltar; hablar, cantar 0 bailar. También aprenden hábitos y rutinas diarias como comer y beber solos, recoger sus cosas, lavarse las manos y la cara, desvestirse y vestirse, etc. Es gracias al aprendizaje de hábitos y rutinas que el niño irá avanzando hacía la autonomía siendo, cada vez, más independiente del adulto.

¡Cuantas cosas puede hacer un niño!  No obstante aún y lo capaces que son, muchas veces nos resulta más fácil dar de comer al niño que esperar a que coma o llevarlo en el carro en vez de salir un poco antes y que ande él. Es cierto que el proceso de aprender es largo y conlleva muchos errores, ya que es mediante el error-acierto que vamos adquiriendo nuevos aprendizajes. Por ejemplo, antes de beber solo con el vaso se tirará 100 veces el agua por encima. Como adultos debemos de dotarles de momentos y tiempo para hacer, equivocarse y aprender. ¿Cuál puede ser nuestro papel en este proceso hacía el aprendizaje y la autonomía?

  • Déjale hacer: deja que intente hacer las cosas, aunque falle. Si crees que no es capaz y lo haces tu todo, seguro que nunca será capaz.
  • No le regañes si se equivoca: afortunadamente nadie nace aprendido y para saber hacer primero hay que equivocarse una y otra vez. Permítele que aprenda de sus errores para ir avanzando hacia el aprendizaje.
  • Dale tiempo: El niño o niña necesita tiempo para hacer las cosas. Por ejemplo, si le pides que cuelgue su chaqueta en el colgador no lo hará en dos segundos, ya que su motricidad y destreza no es tan ágil como la nuestra. Dale el tiempo que necesite para que sea él solo quien haga la acción.
  • Ayúdale: Si ves que la acción es demasiado complicada para él dale una pequeña ayuda. Las ayudas irán desapareciendo a medida que vayan adquiriendo el hábito. Por ejemplo cuando va en bicicleta primero tendrá ruedines, después se los sacaremos y lo acompañaremos con las manos hasta que sea capaz de ir totalmente solo.
  • Refuérzale con las palabras: es muy importante mostrarle que confías en él. Cuando veas que no se cree capaz suelta un “sí puedes” para darle la confianza que necesita.
  • Ten en cuenta la edad: debemos contemplar el desarrollo del niño y sus posibilidades. Es importante trabajar la autonomía pero nunca poner retos “imposibles” para su nivel madurativo, ya que sino solo lograremos que se frustren.

Permitir al niño o niña que sean más autónomos, dejarles hacer pequeñas tareas por si solos, no solo mejorará su autonomía sino también su autoestima, ya que se sentirá capaz y seguro de sí mismo.

autonomia

¡Recuerda! Como decía Confucio: “Dime y olvidaré, muestramé y recordaré, déjame participar y entenderé”.  Entonces.. ¡déjale hacer!

 

-Marta Gimeno-

Anuncios