Son muchas las veces que decimos “¡dale un besito!” Y si el niño o niña no quiere podemos entrar en un chantaje de “si no le das un beso no te doy…” Entiendo la parte cultural del beso, pero ¿a caso a vosotros os apetece besar en todo momento y a cualquier persona?¿Cómo debemos actuar en estas situaciones?

  • No obligarle a dar besos, y menos que este se convierta en el medio para conseguir cosas. Si me das un beso te doy el coche, ¿quieres una galleta? dame un beso y te la doy.
  • No cogerlo desprevenido ni darle besos que no desea. Hay momentos en los que deseamos darles miles de besos y los abrazamos fuerte para darles un beso tras otro.  Si el niño o niña no está disfrutando del momento debemos parar; cuando son más mayores debemos preguntarles “¿me das un abrazo?” o “¿te puedo dar un beso?” y dárselo únicamente si la respuesta o actitud del pequeño es positiva.
  • Cogerlo si llora o pide brazos. Si un niño llora es porque algo le sucede y, como adultos, debemos darle el amor y afecto necesarios para calmarlo, darle seguridad y permitir que crezca en paz y armonía.
  • Ofrecer nuestros brazos como zona de confort. Los niños y niñas, cuando juegan y exploran el mundo, necesitan sentir la presencia de un adulto que les da seguridad. Muchas veces se alejan y al cabo de un rato vuelven hacia el adulto, para posteriormente seguir explorando. Nosotros debemos estar allí para darle el afecto que necesitan y transmitirle seguridad para seguir explorando y aprendiendo.

Nos planteamos si coger al niño o no cuando llora, cuando realmente necesita tu afecto y sentirse querido, y en cambio ¿quien si plantea si nuestras pequeñas acciones, nuestro contacto diario es óptimo para él?

¿Te has detenido nunca a observar cómo tratas al niño o niña?

Un día estaba en el aula y me di cuenta que un niño cada vez que quería hablar conmigo me daba pequeños golpes para llamar la atención. Yo le expliqué que no era necesario dar golpes para que le hiciera caso. Pero luego me di cuenta que fui yo la que al hablarle le daba pequeños golpes para que me escuchara. ¿Cómo debe ser el trato con el niño?

  • Evita acciones bruscas. A veces, actuamos de forma brusca. Les cambiamos los pañales de forma rápida o cuando hacen algo inapropiado vamos corriendo y los apartamos de un revolcón. Debemos tratar a los niños y niñas como nos gustaría que nos trataran a nosotros. ¿A caso os gustaría que cuando estés pasando por una fuente, delante de la probabilidad que te mojes, te dieran un empujón para apartarte?
  • Acompáñalo físicamente cuando sea oportuno, pero siempre haciendo uso de la palabra y de manera suave. 
  • Anticipa verbalmente la acción. Cuando vayas a ejercer alguna acción sobre él, explícale lo que vas a hacer. ¿El niño tiene mocos? Dile que le vas a mocar, no hagas que una mano aparezca de la nada invadiendo su espacio de manera rápida y desprevenida.

Actúa sin agresiones, controla cada gesto y la fuerza de este para no ejercer un contacto brusco y negativo para el niño o niña. Y dale todo el amor, afecto y cariño que necesite siempre y cuando él esté dispuesto a recibir, más vale un beso con amor que cien con desagrado.

petons

¡Recuerda! Respétalo como te gustaría que te respetaran a ti.

tampo marta

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