¡Qué monada! Es verdad que los niños y niñas disfrazados son adorables, pero no debemos disfrazarlos por el simple hecho que a los adultos nos parezca gracioso o por tradición. Los disfraces fomentan el juego simbólico, es decir la actividad lúdica en la que el niño o niña imita, representa o fantasea a través del juego. No obstante, este tipo de juego se da a partir de los 2-3 años. Así pues ¿Qué aportan los disfraces a los niños de entre 0-3 años? ¿Debemos disfrazarles?

Desde mi punto de vista considero innecesario disfrazar a un niño o niña menor de 3 años, por los motivos expuestos a continuación:

  • Construcción de la propia identidad: a finales del primer año los niños reconocen aspectos parciales de su cuerpo, pero reaccionan a ello como si fuera de otra persona. No es hasta finales del segundo año cuando reconocen su imagen con claridad. Así pues, si aún están en proceso de conocimiento de la propia identidad,  si se están conociendo a ellos mismos, ¿cómo van a entender que vayan disfrazados de otro?
  • Sentido del ridículo y timidez: los niños son únicos y tienen personalidades individuales. Igual que los agultos, hay niños a los que no les gusta disfrazarse o, debido a su timidez, no se sienten cómodos vistiendo de cierta manera. Como adultos tenemos que comprender y respetar a cada niño y niña por individual.
  • Incomodidad: los disfraces muchas veces son excesivos e incómodos, inmovilizando al niño o limitando sus movimientos. En estas edades debemos primar su comodidad y permitir que pueda explorar su entorno de forma libre, que los disfraces.

No obstante, partiendo de la parte socio-cultural que existe en la tradición de disfrazarse, así como el fomento del juego simbólico, creo que debe de existir la posibilidad de disfrazarse, siempre de manera libre y respetuosa. A continuación menciono una propuesta para que los disfraces se contemplen en el centro educativo:

  • Rincón libre de disfraces: crear un rincón de disfraces donde los niños y niñas puedan acceder libremente y ponerse lo que más les apetezca. El rincón puede tener desde disfraces completos hasta accesorios como gafas, pelucas o pañuelos. Es importante que haya un espejo cerca para que los pequeños puedan verse.

 

disfraz

¡Recuerda! Debemos respetar la actitud individual de cada niño y niña en cuanto a los disfraces. Nunca obligues a nadie a ser quien no quiere ser.

tampo marta

Anuncios