¡No! ¡No! ¡No! ¿Cuantas veces hemos ecuchado esta negación en boca de los más pequeños?

Alrededor de los 2 años los niños y niñas se encuentran en la etapa de negación, momento en el que empiezan a verse como seres únicos e independientes y necesitan autoafirmarse. Para ir conociéndose y consolidando su propio yo es necesario probar y saber cuáles son los límites que lo configuran como persona (ya sean limitaciones propias o límites que le vienen dados por la gente del entorno).

Es en este momento cuando ponen a prueba a los adultos, mediante negaciones y rabietas, para saber qué pueden hacer y hasta donde pueden llegar. Nuestra tarea es ayudarles en este proceso de autoafirmación. ¿Cómo? Marcándoles límites.

Cómo tienen que ser los límites?

  • Consensuados: Es importante que todos los adultos que se relacionen con el niño o niña tengan claro cuáles son los límites e ir todos en la misma dirección. En caso que surja un conflicto y un adulto tome una decisión, la cual otro adulto no esté de acuerdo, se debe de hablar después en privado. Discutir delante el niño puede crearle confusión  y no le ayudará a tener claros los límites.
  • Consecuentes: Si le dices al niño que su acto tendrá una consecuencia debe de existir dicha consecuencia, ya que sinó quitas la creadibilidad y volverá a saltarse el límite otro día, ya que sabe que hacerlo no comporta nada negativo para él. Por otro lado la consecuencia tiene que ser coherente con la acción. Por ejemplo: si vuelves a pintar la pared te quito el lápiz.
  • Argumentados: Más allá de poner un límite es necesario explicarles que hay detrás de aquel límite, hablar con ellos. Por ejemplo si no puede subir a un módulo del parque porque es muy alto explicarle: si subes aquí te puedes caer porqué es muy alto.
  • Coherentes: Los límites tienen que ser razonables y acorde con la edad del niño o niña.
  • Flexibles:  Aunque deben de ser siempre iguales, (cuando digo nos vamos, nos vamos) tenemos que poder hablar con el pequeño y hacer algunas excepciones si es necesario. Como todas las personas a veces tienen necesidades distintas y tenemos que poder escucharlos y ser flexibles.
  • Evitar la negación: Cuando hace algo que queremos evitar es mejor decir el mensaje de forma asertiva, en vez de utilizar el no. Por ejemplo: ¡No chilles! –>Si hablas un poco más bajo te escucharé.

¿Qué aportan los límites a los niños y niñas?

  • Seguridad: Conocer sus limitaciones les permite saber como deben actuar, proporcionándoles seguridad. Si el niño no tiene claro qué puede, o no, hacer (ya sea porqué desconoce los límites o porqué cada día tiene una consecuencia distinta) actuará de forma insegura, sin saber qué se espera de él.
  • Autoafirmación: Poner a prueba al adulto i conocer los propios límites posibilita un mayor grado de conocimiento propio, ayudando al niño en la autoafirmación.

Es importante marcar unos límites claros desde bien pequeños, para que sepan como actuar y puedan crecer con seguridad. Los límites se tendran que ir reajustando a medida que el niño crece, adaptándolos a sus necesidades, pero siempre de forma coherente y argumentada.

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¡Recuerda! Buen padre o madre no es quien le da de todo a su hijo, sino quien le ayuda a crecer en harmonía.

tampo marta

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